Quito, capital latinoamericana ilustra una historia y cultura que traspasa el periodo colonial y se mezcla con la vida moderna del Quito actual y el pasado remoto de los Andes. Posee el Centro Histórico más representativo del Ecuador y el más grande de América, conformado por un extenso casco colonial que incluye variedad de iglesias, capillas, monasterios y conventos, así como plazas, museos, casonas antiguas, edificaciones republicanas y de inicios del siglo XX. Con la llegada de los españoles al Nuevo Mundo, un conjunto de modelos de acción y costumbres se desplegaron en estas tierras, originando una nueva forma de existencia social, a la que llamamos era hispánica. Nace entonces el mestizaje y la fusión cultural; influencia que toca las artes, la arquitectura y las creencias religiosas. Debido a la llegada de los jesuitas en 1586, se potencializó el uso del barroco en Quito. La construcción de su templo, iniciada en 1605, es un referente indiscutible sobre el estilo, por lo que la Compañía de Jesús se convirtió en el modelo a seguir. Quito se proyecta como uno de los más característicos y finales testimonios de arte barroco hispano en América y de aquel producto de la fusión de éste con el talento indígena, el arte criollo.